Miles de manifestantes bloquearon el domingo en Portadown, Irlanda del Norte, el paso de la marcha de la Orden de Orange por Garvaghy Road, una vía de mayoría católica por la que el desfile no transitaba desde hacía 28 años.
La movilización ocurrió después de que el Tribunal Superior de Irlanda del Norte revocó la medida cautelar dictada el sábado, que había frenado el recorrido. Con esa resolución, la marcha quedó autorizada por la ruta en disputa.
La policía emitió advertencias con altavoces en el lugar y señaló que participar en el bloqueo constituía un delito. Al Jazeera reportó que no se registraron señales de violencia. El jefe de la policía de Irlanda del Norte, Jon Boutcher, llamó al cumplimiento de la ley.
La presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, calificó la situación de “locura” y habló de un “trato primitivo hacia una comunidad en el año 2026”. La primera ministra norirlandesa, Michelle O’Neill, pidió la intervención del gobierno británico. El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, llamó a la calma y aludió a los avances alcanzados en Irlanda del Norte desde el Acuerdo de Viernes Santo.
La ruta de Garvaghy Road es el punto de conflicto más antiguo del calendario de desfiles norirlandés. La Orden de Orange es una organización fraternal protestante que conmemora cada temporada la victoria de Guillermo de Orange en la batalla del Boyne, en 1690, con desfiles por rutas tradicionales. Varias de esas rutas atraviesan barrios de mayoría católica y nacionalista, cuyos vecinos se han organizado durante décadas para impedirlas.
El enfrentamiento en torno a Drumcree y Garvaghy Road derivó en disturbios sostenidos durante la segunda mitad de los años noventa y llevó a la creación de la Comisión de Desfiles, el organismo que desde 1998 decide caso por caso qué recorridos se autorizan y con qué condiciones. La marcha por esa vía dejó de realizarse a partir de finales de esa década.
The Washington Post reportó que la tensión en la región se mantuvo elevada tras la autorización judicial y que la decisión reactivó un expediente que las instituciones norirlandesas habían mantenido cerrado durante casi tres décadas. Bloomberg consignó el llamado a la calma del primer ministro británico en medio del pulso entre la orden y los vecinos.
No hay reportes de heridos ni de detenidos vinculados al bloqueo. Ni la Orden de Orange ni la Comisión de Desfiles han informado si el desfile se reprogramará por la misma ruta.