La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó el 8 de septiembre que los casos de corrupción documentados dentro de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, la DEA, muestran que ese gobierno tiene responsabilidades pendientes en el combate al narcotráfico. “Nosotros insistimos en que ellos tienen una parte muy importante que hacer allá, y no solo estar mencionando a México”, dijo en la conferencia matutina, según Aristegui Noticias.
El Imparcial recogió de la misma conferencia esta otra frase: “Allá mismo hay producción de metanfetamina en Estados Unidos, la distribución ocurre allá porque hay más consumo”. La presidenta enumeró cuatro terrenos que, dijo, corresponden al gobierno estadounidense: el consumo, la distribución interna, el lavado de dinero y la operación de sus propias agencias antidrogas.
Sheinbaum sostuvo que el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos se redujo más de 70 por ciento, cifra que atribuyó a autoridades de ese país y que vinculó a los operativos realizados en territorio mexicano. Sobre el reconocimiento estadounidense a esos resultados dijo: “Por lo menos ya hay un reconocimiento”.
El caso de corrupción al que se refirió la presidenta, de acuerdo con la nota de Aristegui Noticias, es el de Melitón Cordero, agente supervisor de la DEA detenido en febrero y acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de conspiración, cohecho y fraude de visas, con un señalamiento de siete mil dólares en sobornos. Desarticulista no localizó una confirmación independiente de ese detalle fuera de esa cobertura; el señalamiento proviene de la acusación estadounidense y el caso no tiene sentencia conocida.
Las declaraciones ocurrieron el mismo día en que el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, presentó su balance de dos años, que incluyó el aseguramiento de más de dos toneladas de fentanilo, 34 mil 353 armas de fuego (80 por ciento de ellas procedentes de Estados Unidos) y la entrega en extradición de 92 personas a ese país.
El intercambio de reproches entre los dos gobiernos se ha repetido en las últimas semanas. El 7 de septiembre la presidenta respondió al mapa difundido por Donald Trump con la frase “México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero”, en la nota que Desarticulista publicó ese día.
La conferencia no incluyó la respuesta del gobierno estadounidense a los señalamientos ni el detalle de qué acciones concretas pide México en materia de lavado de dinero y tráfico de armas. Tampoco se informó si el tema se abordará en la próxima reunión del grupo bilateral de seguridad.