Más de 70,000 migrantes llegaron a Ceuta a finales de julio, en la mayor crisis migratoria registrada en esa ciudad autónoma española, que tiene 85,000 habitantes.
En una entrevista de radio el 31 de agosto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, afirmó que no existe información de los cuerpos de seguridad ni de los servicios de inteligencia que indique que las autoridades marroquíes participaran “de ninguna manera” en la llegada masiva. Atribuyó la responsabilidad a una internacional ultraderechista y mencionó también a Rusia, a Israel, a Elon Musk y a la desinformación, según Infobae.
Borja Sémper, del Partido Popular, reprochó al presidente una “sorprendente dureza con los ceutíes” y preguntó cómo pudieron 80,000 personas atravesar territorio marroquí sin ser detectadas. Santiago Abascal, de Vox, habló de “una invasión territorial” y pidió suspender los acuerdos entre la Unión Europea y Marruecos y el tratado de amistad hispano-marroquí.
Los socios de gobierno también cuestionaron la versión. Ernest Urtasun, ministro de Sumar, responsabilizó a Marruecos “por acción u omisión” y recordó que esa frontera está controlada por fuerzas de seguridad marroquíes. Podemos habló de “inacción calculada” y pidió a Sánchez no doblegarse ante Rabat.
El acceso a Ceuta por tierra o por mar requiere atravesar un perímetro vigilado por militares, gendarmería y fuerzas auxiliares marroquíes. El gobierno español no ha explicado públicamente qué ocurrió con ese control durante los días de la llegada masiva.
La Jornada reportó que el gobierno español sostiene que la ultraderecha europea está utilizando la crisis para fracturar a la Unión Europea.
España y Marruecos mantienen acuerdos de cooperación en control migratorio, antiterrorismo y pesca. España modificó en 2022 su postura sobre el Sáhara Occidental al respaldar el plan de autonomía propuesto por Rabat.