El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas prorrogó seis meses, hasta el 31 de marzo de 2027, el mandato de la Fuerza de Supresión de Pandillas en Haití, con 12 votos a favor, ninguno en contra y tres abstenciones: China, Pakistán y la Federación de Rusia.
La resolución 2829 (2026) se adoptó el 29 de septiembre en la sesión 10231 del órgano de 15 miembros, según el registro de la cobertura de reuniones de la ONU. El texto pide al secretario general informar cada seis meses sobre los avances en los parámetros de referencia establecidos en la resolución 2793 (2025), que creó la fuerza el 30 de septiembre de 2025 en sustitución de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad.
La resolución toma nota del acuerdo del 27 de julio entre Haití y la Fuerza de Supresión de Pandillas, que confirma la personalidad jurídica de la fuerza, y alienta a los Estados miembros a reconocer ese estatus y a otorgarle privilegios e inmunidades a ella y a su personal. El Consejo subraya que la fuerza debe operar conforme al derecho internacional aplicable, incluido el derecho internacional de los derechos humanos, y destaca la necesidad de reintegración, apoyo psicosocial y educación para los niños que estuvieron asociados con pandillas.
El representante de Haití pidió que la fuerza reciba el personal, el equipo y las capacidades operativas necesarias para volverse plenamente operativa, y urgió a completar con rapidez los arreglos jurídicos, administrativos y operativos del despliegue. “No basta con quitarles territorio a las pandillas”, dijo, y añadió que las zonas recuperadas deben mantenerse, restablecerse los servicios públicos e impedirse el regreso de los grupos criminales. Planteó que la fuerza debe complementar y no sustituir a las instituciones haitianas, con coordinación operativa con la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.
El representante de Estados Unidos, país copatrocinante de la resolución junto con Panamá, recordó que durante décadas la comunidad internacional ha visto a Haití “pasar de crisis en crisis”, con “misiones que llegan y se van y millones de dólares gastados”, y planteó: “Tenemos que preguntarnos: para qué”. Sostuvo que la fuerza “existe y, mejor aún, está empezando a funcionar”, que despeja carreteras y barrios y que ha cerrado peajes ilegales. Rindió homenaje a las tropas y policías de Chad, El Salvador, Guatemala, Jamaica, Mongolia y Sri Lanka.
El delegado de China explicó su abstención: “Lo que el Consejo de Seguridad necesita discutir nunca ha sido si apoyar a Haití, sino cómo apoyar a Haití”. Expresó dudas de que recurrir a una fuerza militar externa alivie una crisis que, dijo, no es una cuestión simple de seguridad, sino un problema arraigado de gobernanza estatal, y señaló la colusión entre policías y pandillas y la desesperación económica que lleva a muchos haitianos, incluidos niños, a integrarse a esos grupos.
El representante de la Federación de Rusia recordó que su país no obstaculizó la creación de la fuerza hace un año, aunque su modelo y su financiamiento le dejaron dudas, y señaló que el despliegue retrasado también retrasó la preparación de elecciones generales. “Está en manos de la comunidad internacional detener el suministro externo de armas y dinero a los criminales haitianos”, dijo. El representante de Pakistán, que también se abstuvo, sostuvo que los retos de Haití requieren una respuesta integral de apropiación nacional y expresó su deseo de que el mecanismo se despliegue por completo con financiamiento sostenido. La delegada de Colombia advirtió sobre nuevas fuentes de financiamiento para las pandillas en la región, incluidas las ligadas al narcotráfico.