Cazas italianos que cumplen la misión de policía aérea del Báltico de la OTAN derribaron el 15 de septiembre un dron que había entrado al espacio aéreo de Lituania, cerca de la aldea de Pratkūnai, a unos 95 kilómetros al oeste de Vilna. Es la primera vez que un dron es abatido sobre territorio lituano, de acuerdo con el reporte de NPR.
El aparato permaneció alrededor de 30 minutos en espacio aéreo lituano antes de ser interceptado. El comandante de la Fuerza Aérea de Lituania, Antanas Matutis, dijo que probablemente transportaba explosivos. Las autoridades lituanas señalaron que lo más probable es que el dron hubiera entrado desde Bielorrusia, y precisaron que el origen requiere investigación adicional. No se reportaron víctimas.
El derribo ocurrió un día después de que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, declarara que los ataques cerca del territorio de la Alianza muestran la “desesperación” del presidente ruso Vladimir Putin y su “deseo de sembrar miedo y terror”, según la misma cobertura de NPR.
El Kremlin no comentó el episodio. El vocero Dmitri Peskov dijo no contar con detalles del incidente.
France 24 reportó el mismo día un segundo episodio en la región: una fragata rusa disparó bengalas contra un helicóptero danés. La Unión Europea calificó las acciones rusas de imprudentes y peligrosas, de acuerdo con The Irish Times.
El derribo se suma a una serie de incursiones y episodios atribuidos por miembros de la OTAN a Rusia en los últimos meses, que incluyen entradas de drones, sabotajes y operaciones de vigilancia en territorio europeo. Los reportes disponibles no indican que Lituania haya activado el artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte, el mecanismo de consultas que un aliado puede invocar cuando considera amenazada su integridad territorial, independencia política o seguridad.
La misión de policía aérea del Báltico opera desde 2004 con aviones de combate que los países aliados rotan para vigilar el espacio aéreo de Lituania, Letonia y Estonia, que no cuentan con aviación de caza propia.
Las autoridades lituanas no habían difundido al cierre de esta nota los resultados del análisis de los restos del aparato ni la identificación de su fabricante.