El consulado británico en Jerusalén Este “está terminando sus operaciones hoy”, declaró el jueves 8 de octubre de 2026 Gideon Saar, ministro de Relaciones Exteriores de Israel. Ese mismo día, Ed Miliband, secretario de Relaciones Exteriores, de la Mancomunidad y de Desarrollo del Reino Unido, afirmó lo contrario: “el edificio de nuestro Consulado General no va a cerrar”.
Las dos versiones y el acuerdo de última hora
Saar dijo que el letrero del consulado ya había sido retirado y que Israel autorizó la permanencia de un grupo de trabajo de siete diplomáticos con un alcance que calificó de “muy limitado”; otros 20 diplomáticos, incluido el cónsul general, deben salir de Israel. Son 27 en total, según las cifras que Al Jazeera y The Times of Israel atribuyen al ministro.
Miliband sostuvo que la sede pasa a llamarse “UK Mission, Jerusalem” y la describió como “independiente, operativa” y capaz de seguir prestando “servicios vitales”. El Reino Unido no acepta que Israel tenga autoridad legal para cerrar el consulado y reafirmó su “posición de larga data de que Jerusalén Este es territorio ocupado”. WAFA, la agencia oficial de la Autoridad Palestina, reproduce la fórmula de que el gobierno israelí no tiene “autoridad legal alguna” para cerrarlo.
The Times of Israel aporta el dato que reconcilia las dos versiones: hubo un acuerdo de última hora cerrado la noche del miércoles 7 de octubre. Saar confirmó el entendimiento y que el inmueble es propiedad del gobierno británico, razón por la que Israel permitió que el grupo de trabajo siguiera operando ahí. Periodistas de Reuters vieron ese jueves a trabajadores retirar la placa “British Consulate General” y el letrero de la sección consular; la bandera británica seguía izada.
Cuatro medidas de represalia y una fecha de origen
Saar presentó el cierre como parte de un paquete de cuatro medidas: retirar a los representantes británicos del Centro de Asistencia Internacional para Gaza, terminar el entrenamiento británico a fuerzas de la Autoridad Palestina en Cisjordania, cerrar el consulado en Jerusalén y prohibir la entrada a doce cargos electos británicos y a otros ciudadanos por presunta “actividad antisemita y antiisraelí”. Una cifra anterior de Middle East Eye hablaba de once parlamentarios y la diferencia no se pudo resolver.
Escribió también en la red social X: “Hemos establecido un principio claro: no se puede tomar ninguna acción contra Israel sin que Israel tome las medidas de represalia apropiadas”, y dijo que las medidas se adoptaron “con ese espíritu” después de su anuncio del 8 de septiembre de 2026. La causa que declara son las medidas británicas de esa fecha contra los asentamientos israelíes en Cisjordania ocupada, incluida la prohibición de importar bienes de asentamientos.
Lo que queda sin resolver
No se localizó comunicado propio del Foreign Office en gov.uk sobre el consulado: la primera página de su boletín de noticias del 8 de octubre no contiene ningún ítem sobre el asunto, y la declaración de Miliband circuló por medios. El colector de noticias del ministerio israelí devolvió sólo metadatos, sin texto. Tampoco se confirmó si la cónsul general, Helen Winterton, ya salió de Jerusalén. El cargo de Miliband sí se verificó en el registro oficial del gobierno británico, que lo consigna en el puesto desde el 20 de julio de 2026.
Esta semana el sitio documentó también que el plan de ayuda humanitaria de la ONU para Gaza lleva 39.9% financiado, que la Universidad de Birzeit denunció la demolición de su memorial y el recuento de tres años de guerra.