Un ataque ruso con drones mató a seis personas en Ucrania el miércoles 23 de septiembre, dos en Kyiv y cuatro en la región de Donetsk, según Al Jazeera, que atribuyó las cifras a autoridades locales de la capital y al gobernador regional. El mismo día, el vocero de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, declaró que «por ahora no hay prerrequisitos para pasar a una vía de negociación pacífica», con lo que descartó la tregua energética que el presidente ucraniano había ofrecido un día antes.
El número de heridos difiere entre fuentes. Al Jazeera reportó más de treinta en Kyiv; The Washington Post consignó 41 en el título de su cobertura. Las dos cifras corresponden al corte del cierre del miércoles y los conteos de heridos suelen aumentar en las horas siguientes. En la región de Donetsk hubo además cuatro heridos por una bomba aérea contra una aldea de la línea del frente.
El ataque fue diurno, desde la mañana hasta las primeras horas de la tarde, y se ejecutó con drones a reacción, de mayor velocidad y altitud y más difíciles de interceptar que los modelos Shahed convencionales, informó Al Jazeera. Entre los blancos alcanzados en Kyiv hubo un edificio de nueve pisos, un centro de negocios, bodegas, dos gasolineras de la empresa estatal Ukrnafta e infraestructura ferroviaria. El alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko, confirmó los impactos contra el edificio de nueve pisos y el centro de negocios.
El presidente Volodímir Zelenski sostuvo que «Rusia sigue convirtiendo en objetivos la infraestructura civil y crítica: instalaciones farmacéuticas, gasolineras, ferrocarriles, infraestructura de comunicaciones y centros comerciales».
La oferta que Moscú rechazó era un alto el fuego sectorial y recíproco: Ucrania suspendería los ataques de largo alcance contra refinerías y nodos petroleros rusos y Rusia suspendería los bombardeos contra la red eléctrica y la infraestructura energética ucraniana. Zelenski la planteó el martes 22 al margen de la Asamblea General de la ONU, en una reunión con Donald Trump que no produjo acuerdos y en la que pidió más baterías antiaéreas Patriot, como informó este medio. La respuesta de Peskov no rechaza la tregua energética en sí: desplaza la objeción a los prerrequisitos de cualquier negociación.
La secuencia de los días previos está documentada: el 13 de septiembre Trump pidió públicamente a Zelenski dejar de atacar objetivos energéticos rusos, según The Washington Post; el 15 de septiembre Ucrania golpeó una refinería rusa, de acuerdo con Bloomberg; y el 20 de septiembre lanzó más de mil drones contra territorio ruso.
Este medio no pudo confirmar ataques durante la madrugada del 23 al 24 de septiembre, ni obtener el parte de la Fuerza Aérea de Ucrania con el conteo de drones lanzados y derribados, ni el del Ministerio de Defensa ruso. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos no había publicado un informe de víctimas civiles de septiembre con cifras al cierre de esta nota; su comunicado más reciente sobre el país, del 21 de septiembre, aborda los ataques a la infraestructura energética, la militarización de la educación y el reclutamiento de extranjeros.