El Instituto Nacional de Antropología e Historia informó el 21 de septiembre, en su boletín 438, la repatriación de un fragmento de brazalete de aleación de oro, plata y cobre, fechado en el Posclásico, entre 1200 y 1521 de nuestra era, y de filiación zapoteca del Posclásico tardío. La pieza fue entregada voluntariamente por un particular al Consulado General de México en Nueva York a finales de 2025.
El fragmento mide 8 centímetros de largo por casi 2 de ancho. Se trata de una banda curva y ondulante con el perfil de un mono araña y dos proyecciones en forma de roseta cónica. La Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos del instituto la acreditó como monumento arqueológico mueble, y el trámite pasó por consulta jurídica de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
El instituto plantea que la pieza podría corresponder al lote conocido como las «Joyas del pescador» y sitúa su origen probable en la Sierra Juárez, en Oaxaca, saqueada durante la Colonia. El propio boletín usa el condicional: la pertenencia al lote no está establecida.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, afirmó: «Cada pieza que recuperamos abre nuevas posibilidades para conocer y reconstruir nuestro patrimonio». En el boletín participan además Alejandro Bautista Valdespino, subdirector de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles del instituto, y Edith Ortiz Díaz, investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, que aporta la hipótesis de procedencia.
El lote de las «Joyas del pescador» fue hallado hace alrededor de 50 años por el buzo Raúl Hurtado Hernández en depósitos de coral. Algunas piezas se vendieron y se fundieron. Las autoridades recuperaron el resto, que se conserva en el Museo del Fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz. Aristegui Noticias reportó por separado la repatriación del brazalete.
La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos declara los monumentos arqueológicos propiedad de la nación e inalienables, lo que sustenta las reclamaciones de piezas que están en el extranjero. La vía práctica dominante no ha sido el litigio: la entrega voluntaria ante consulados, articulada por la cancillería con dictamen técnico del instituto, es el mecanismo por el que ha regresado la mayoría de los bienes.
El instituto y la Secretaría de Cultura han documentado en boletines anteriores la recuperación de lotes completos de bienes patrimoniales provenientes de Francia y de Estados Unidos. El boletín 438 no incluye la cifra acumulada de piezas repatriadas en la administración.
No hay especialista externo que discuta públicamente la atribución al lote de las «Joyas del pescador», y el boletín no incluye contraparte crítica.
Quedan pendientes el destino de la pieza y si se integrará al acervo del Museo del Fuerte de San Juan de Ulúa junto con el resto del lote, si se practicará un análisis de composición para confirmar la pertenencia, y la identidad del particular que la entregó.