La “modernidad” salinista prometió un “futuro venturoso” por la “integración benéfica, equilibrada, competitiva y complementaria” entre los tres países firmantes del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, que entró en vigor el 1º de enero de 1994; en la misma fecha, México ingresó a la OCDE y aparece públicamente el Ejército Zapatista de Liberación Nacional), con “beneficios compartidos” y “para todos”. La Jornada: Economía