La decisión de terminar con la subrogación del servicio de hemodiálisis en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a partir del pasado 15 de junio, les está costando a los pacientes con enfermedad renal crónica, quienes por falta de personal capacitado presentan complicaciones por mal manejo de catéteres y fístulas. Eso ha provocado, en algunos, anemia y aumento del riesgo de trombosis por la formación de coágulos cuando el personal de enfermería “se olvida” de inyectar un medicamento que lo evita. La Jornada: Política