Después de 12 años regresa al Palacio de Bellas Artes La Cenicienta, del coreógrafo británico Ben Stevenson, inspirada en el cuento clásico de Charles Perrault, cuya coreografía destaca por sus conjuntos, solos y por la forma en que articula el mundo de las hadas con el terrenal, potenciando el humor –sobre todo con las hermanastras– sin sacrificar la elegancia de sus danzas. La Jornada: Cultura